viernes, 17 de abril de 2026

¿ A DÓNDE VA TODO ESE CEMENTO ?

 

A nivel nacional, los datos llaman la atención.

El consumo de cemento en España ha crecido con fuerza en los últimos meses, con cifras que recuerdan a etapas de gran actividad en la construcción.














A primera vista, podría parecer que estamos ante un nuevo boom inmobiliario. Pero cuando se compara con otros indicadores del sector, aparece algo inesperado.

El dato clave: la vivienda no acompaña

Si ponemos el consumo de cemento junto a indicadores como los visados de obra nueva o las viviendas iniciadas, la imagen cambia.











Mientras el cemento crece con fuerza, la vivienda se mantiene estable o avanza mucho más lentamente.

Es decir: más cemento ya no significa necesariamente más viviendas.

Este “desacoplamiento” sugiere que el crecimiento de la construcción está viniendo de otros ámbitos.

¿Dónde se está yendo el hormigón?

La explicación más probable está en dos grandes áreas:

  • Infraestructuras y obra pública, impulsadas en parte por fondos europeos
  • Logística e industria, con nuevas naves, plataformas y equipamientos

Este tipo de proyectos consume grandes cantidades de hormigón, pero no se traduce en más vivienda disponible.

¿Y esto cómo se ve a nivel local?

Si bajamos a escala municipal, por ejemplo en Sant Feliu de Llobregat, la sensación encaja bastante con esta idea.

Hay actividad constructora visible: obras, mejoras urbanas, rehabilitaciones, proyectos en marcha…

Pero no da la impresión de que haya un aumento significativo de nuevas promociones de vivienda.

Una ciudad que se transforma más que crece

En lugar de grandes desarrollos residenciales, lo que predomina es otro tipo de intervención:

  • mejoras del espacio público
  • infraestructuras locales
  • rehabilitación de edificios
  • adaptación de espacios existentes

Es decir, la construcción sigue activa, pero con otro foco.

Una lectura interesante

Lo que muestran los datos generales —y lo que se percibe a nivel local— apunta en la misma dirección:

No estamos ante un nuevo boom de vivienda. Estamos ante una construcción más vinculada a la transformación urbana y económica.

En resumen

El cemento sigue fluyendo, pero su destino ha cambiado.

Y eso explica por qué, incluso viendo tanta obra la sensación de falta de vivienda no desaparece.


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