Ayudar mejor, no perpetuar la dependencia
La política social municipal solo tiene sentido si
parte de la realidad y se evalúa por sus resultados. En Sant Feliu de Llobregat
disponemos de datos públicos suficientes para diseñar una política social
rigurosa, focalizada y eficaz, compatible con una visión liberal basada en la
autonomía personal y la responsabilidad institucional.
1. Una ciudad con una estructura demográfica
clara
Sant Feliu cuenta con 47.170 habitantes, según
el padrón municipal. Su estructura demográfica muestra con claridad uno de los
principales retos sociales del municipio: el envejecimiento de la población.
Gráfico 1. Distribución de la población por edad (%)
- Menores
de 15 años: 12,9 %
- Población
en edad activa (15-64): 66,3 %
- Mayores
de 64 años: 20,8 %
Más de una de cada cinco personas en Sant Feliu
supera los 64 años. Este dato, por sí solo, obliga a repensar las políticas
sociales: no desde el alarmismo, sino desde la planificación inteligente.
En términos absolutos, esto significa que cerca de 10.000 vecinos son personas mayores. La política social municipal debe orientarse a preservar su autonomía, combatir la soledad no deseada y evitar la institucionalización innecesaria, que además es la opción más costosa para el contribuyente.
2. Empleo: mejora sostenida, pero
con retos sociales específicos
Sant Feliu no es un municipio con una situación
laboral crítica, y eso también debe decirse con honestidad.
Gráfico 2.
Evolución de la tasa de paro registrada (%)
La tasa de paro ha descendido de forma constante:
- 2021: 9,2
%
- 2023: 6,9
%
- 2025: 6,29
%
Esto sitúa a Sant Feliu por debajo de muchas medias
comarcales y provinciales, lo cual es una buena noticia. Sin embargo, la
política social no debe centrarse solo en el dato agregado, sino en quién
queda fuera de esta mejora:
- Paro de
larga duración.
- Mayores
de 45 años.
- Personas
con baja cualificación.
- Familias
trabajadoras con ingresos insuficientes.
Aquí es donde una política social bien diseñada marca
la diferencia.
3. Ayudas con objetivo: itinerarios
personalizados
Una política social liberal no elimina la ayuda, pero rechaza
la ayuda indefinida y sin rumbo.
Cada persona que acceda a apoyo social debería contar
con:
- Diagnóstico
individualizado.
- Objetivo
claro (empleo, formación, autonomía).
- Plazo
definido.
- Evaluación
periódica.
El éxito del sistema no se mide por el número de
expedientes activos, sino por cuántas personas dejan de necesitarlos.
4. Personas mayores: más autonomía,
menos dependencia
Dado el peso demográfico de la población mayor, la
prioridad debe ser clara:
- Programas
contra la soledad no deseada, en colaboración con entidades locales.
- Ayudas
para adaptar viviendas y mejorar accesibilidad.
- Impulso
de servicios de atención domiciliaria, combinando iniciativa privada y
apoyo público.
- Programas
de envejecimiento activo y participación comunitaria.
Cuidar a los mayores no significa decidir por ellos,
sino darles herramientas para seguir decidiendo.
5. Vivienda social como instrumento,
no como sistema permanente
La vivienda es un factor clave de exclusión social,
pero también uno de los ámbitos donde más errores se cometen.
Desde una perspectiva liberal:
- Priorizar
alquiler asequible y temporal, revisable según ingresos.
- Rehabilitar
vivienda vacía antes que construir sin planificación.
- Incentivar
a propietarios privados mediante garantías y mediación.
- Vincular
ayudas a itinerarios de inserción social y laboral.
La vivienda social debe ser un puente hacia la
estabilidad, no un punto final.
6. Medir, evaluar y rendir cuentas
Una política social moderna debe ser transparente.
Propongo indicadores públicos como:
- Tiempo
medio de permanencia en ayudas.
- Inserción
laboral tras programas sociales.
- Coste
por beneficiario.
- Porcentaje
de salida del sistema.
Lo que no se mide, no se mejora.
Conclusión
Los datos muestran que Sant Feliu de Llobregat no
necesita más ideología, sino mejor gestión. Una población envejecida, un
mercado laboral que mejora y unos recursos públicos limitados exigen una
política social focalizada, evaluable y orientada a la autonomía.
Ser liberal en política social no es abandonar a nadie. Es negarse a condenar a nadie a depender indefinidamente del sistema.


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