jueves, 25 de junio de 2026

DE MADRID A SANT FELIU: CUANDO LAS PRIORIDADES REALES NO COINCIDEN CON LOS DISCURSOS

 

En política hay una regla que se repite una y otra vez: las prioridades reales no se descubren escuchando discursos, sino observando decisiones. Lo que un gobierno dice y lo que un gobierno hace son a menudo dos cosas muy distintas. Y esa diferencia, que hoy vemos constantemente en la política nacional, también puede observarse en Sant Feliu de Llobregat.

Llevamos meses escuchando a los socios parlamentarios de Pedro Sánchez criticar duramente al Gobierno. Amenazan con romper acuerdos, marcan líneas rojas y denuncian incumplimientos. Sin embargo, cuando llega el momento decisivo, la legislatura continúa. Los presupuestos salen adelante, las votaciones clave se mantienen y el Gobierno sigue gobernando.

¿Por qué ocurre esto? Porque los incentivos pesan más que los discursos. Los partidos que sostienen al Gobierno saben que actualmente tienen más capacidad de influencia manteniendo la situación actual que provocando unas elecciones. Por eso el relato público y la realidad política no siempre coinciden.

En el ámbito municipal sucede algo parecido. También aquí conviene analizar menos las declaraciones y más las decisiones.

Desde hace años el gobierno municipal de Sant Feliu insiste en que uno de los principales problemas de la ciudad es la vivienda. Se habla de dificultades de acceso, de precios elevados y de la necesidad de ampliar la oferta habitacional. Es un diagnóstico que muchos vecinos comparten.

Sin embargo, cuando observamos cuál es una de las inversiones más importantes previstas para los próximos años, encontramos una realidad diferente: una piscina olímpica exterior climatizada de 52 por 25 metros, con una inversión cercana a los ocho millones de euros en su primera fase, además de los costes asociados de urbanización y adecuación de los terrenos.

No se trata de cuestionar el deporte ni la utilidad de una instalación moderna. Tampoco de poner en duda el trabajo del Club Natació Sant Feliu. La pregunta es otra: si la vivienda es realmente la principal prioridad política, ¿por qué las grandes inversiones no reflejan esa prioridad?

El Ayuntamiento destaca que parte de la financiación procede de fondos europeos FEDER. Pero los fondos europeos también son dinero público aportado por los contribuyentes. No son recursos gratuitos ni ilimitados. Como cualquier inversión pública, implican una elección sobre dónde destinar unos recursos que siempre son escasos.

La propia justificación municipal señala que uno de los objetivos fundamentales del proyecto es dotar al Club Natació Sant Feliu de una instalación homologada para competiciones oficiales de waterpolo. Es una finalidad legítima. Sin embargo, resulta razonable preguntarse si esa necesidad debe situarse por delante de otras demandas que el propio gobierno municipal considera urgentes.

Al final, igual que ocurre en la política nacional, lo relevante no es lo que se proclama en ruedas de prensa o campañas institucionales. Lo relevante es aquello que se prioriza cuando llega el momento de decidir.

Las prioridades reales no aparecen en los discursos. Aparecen en los presupuestos.

Y cuando una administración destina millones de euros a una infraestructura deportiva mientras sigue afirmando que la vivienda es uno de los grandes problemas de la ciudad, los vecinos tienen derecho a preguntarse si existe una diferencia entre las prioridades anunciadas y las prioridades reales.

Porque la política puede construirse sobre relatos. Pero la gestión pública se mide por decisiones. Y son las decisiones las que terminan revelando qué es verdaderamente importante para quienes gobiernan.

miércoles, 24 de junio de 2026

¿UNA PISCINA OLÍMPICA DE 8 MILLONES DE EUROS ES LA PRIORIDAD DE SANT FELIU?

 

El Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat ha anunciado la construcción de una piscina olímpica exterior climatizada de 52 x 25 metros, junto con nuevos vestuarios, salas de fitness y otros espacios complementarios (Aquí). El coste previsto de esta primera fase asciende a 7.951.100 euros, a los que hay que añadir más de 427.000 euros para la adecuación previa de la parcela.

Según el propio Ayuntamiento, el proyecto está financiado parcialmente con 4,5 millones de euros procedentes de los fondos europeos FEDER. Sin embargo, conviene recordar algo que a menudo se olvida: los fondos europeos no caen del cielo. Son recursos aportados por millones de contribuyentes europeos mediante sus impuestos. Cuando una administración recibe una subvención europea, el dinero sigue siendo público y sigue perteneciendo a los ciudadanos.

La cuestión no es únicamente cuánto cuesta la piscina, sino si esta es realmente la prioridad que necesita Sant Feliu.

Durante años, el gobierno municipal ha insistido en que uno de los principales problemas de la ciudad es la falta de vivienda disponible. En numerosas ocasiones se ha señalado a grandes propietarios y fondos de inversión como parte del problema. Sin embargo, mientras se mantiene este discurso, la inversión estrella anunciada para los próximos años no es un plan de vivienda, sino una infraestructura deportiva de casi ocho millones de euros.

Resulta legítimo preguntarse si una ciudad que afirma sufrir una emergencia habitacional debería destinar semejante volumen de recursos a una piscina olímpica.

Más aún cuando el propio Ayuntamiento reconoce que el objetivo principal de la nueva instalación es permitir que el Club Natació Sant Feliu disponga de una piscina reglamentaria para la celebración de competiciones de waterpolo. Es decir, la principal justificación del proyecto no parece responder a una demanda general de la ciudadanía, sino a una necesidad concreta de una entidad deportiva.

También merece atención el modelo de gestión del Complex Municipal de Piscines. El Club Natació Sant Feliu ha resultado adjudicatario del contrato de servicios del equipamiento municipal y recibirá más de 8 millones de euros durante la vigencia del contrato para la gestión, mantenimiento, monitoraje, socorrismo y limpieza de las instalaciones.

Por ello, muchos vecinos pueden preguntarse si la ampliación prevista supone realmente una mejora para toda la ciudad o si, por el contrario, incrementará la dependencia económica de unas instalaciones que ya requieren una importante aportación de recursos públicos.

La discusión no debería centrarse en si el deporte es importante. Lo es. Tampoco en si una piscina olímpica puede aportar beneficios. Seguramente los tendrá. La verdadera cuestión es otra: cuando los recursos son limitados, ¿es esta la inversión más urgente y necesaria para Sant Feliu?

Antes de comprometer millones de euros de dinero público —municipal, estatal y europeo— los ciudadanos merecen respuestas claras. Merecen conocer el coste real futuro de la instalación, su impacto económico anual, el grado de utilización previsto y qué alternativas se han descartado.

Porque cada euro destinado a una piscina es un euro que deja de destinarse a otras necesidades. Y decidir cuáles son las prioridades es, precisamente, la principal responsabilidad de cualquier gobierno.

¿Quién apoyó esta decisión?

La adjudicación del contrato de gestión del Complex Municipal de Piscines y el modelo planteado para el futuro de la instalación fueron aprobados en el Pleno municipal de marzo.

La votación reflejó una clara división política:

  • A favor: PSC y Tots per Sant Feliu (TTSF).
  • Abstención: Sant Feliu En Comú Podem (SFECP) y Partido Popular (PP).
  • En contra: Veïns per Sant Feliu (VxSF), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Vox.

Los ciudadanos tienen derecho a conocer qué posición adoptó cada grupo municipal ante una decisión que compromete millones de euros de recursos públicos y que marcará el futuro de una de las mayores inversiones previstas en la ciudad durante los próximos años.

Más allá de las siglas, la pregunta sigue siendo la misma: ¿consideran los representantes municipales que una piscina olímpica de casi ocho millones de euros es una prioridad para Sant Feliu en este momento? Y si la respuesta es sí, ¿por qué?