El Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat ha
anunciado la construcción de una piscina olímpica exterior climatizada de 52 x
25 metros, junto con nuevos vestuarios, salas de fitness y otros espacios
complementarios (Aquí). El coste previsto de esta primera fase asciende a 7.951.100
euros, a los que hay que añadir más de 427.000 euros para la adecuación previa
de la parcela.
Según el propio Ayuntamiento, el proyecto está
financiado parcialmente con 4,5 millones de euros procedentes de los fondos
europeos FEDER. Sin embargo, conviene recordar algo que a menudo se olvida: los
fondos europeos no caen del cielo. Son recursos aportados por millones de
contribuyentes europeos mediante sus impuestos. Cuando una administración
recibe una subvención europea, el dinero sigue siendo público y sigue
perteneciendo a los ciudadanos.
La cuestión no es únicamente cuánto cuesta la piscina,
sino si esta es realmente la prioridad que necesita Sant Feliu.
Durante años, el gobierno municipal ha insistido en
que uno de los principales problemas de la ciudad es la falta de vivienda
disponible. En numerosas ocasiones se ha señalado a grandes propietarios y
fondos de inversión como parte del problema. Sin embargo, mientras se mantiene
este discurso, la inversión estrella anunciada para los próximos años no es un
plan de vivienda, sino una infraestructura deportiva de casi ocho millones de
euros.
Resulta legítimo preguntarse si una ciudad que afirma
sufrir una emergencia habitacional debería destinar semejante volumen de
recursos a una piscina olímpica.
Más aún cuando el propio Ayuntamiento reconoce que el
objetivo principal de la nueva instalación es permitir que el Club Natació Sant
Feliu disponga de una piscina reglamentaria para la celebración de
competiciones de waterpolo. Es decir, la principal justificación del proyecto
no parece responder a una demanda general de la ciudadanía, sino a una
necesidad concreta de una entidad deportiva.
También merece atención el modelo de gestión del
Complex Municipal de Piscines. El Club Natació Sant Feliu ha resultado
adjudicatario del contrato de servicios del equipamiento municipal y recibirá
más de 8 millones de euros durante la vigencia del contrato para la gestión,
mantenimiento, monitoraje, socorrismo y limpieza de las instalaciones.
Por ello, muchos vecinos pueden preguntarse si la
ampliación prevista supone realmente una mejora para toda la ciudad o si, por
el contrario, incrementará la dependencia económica de unas instalaciones que
ya requieren una importante aportación de recursos públicos.
La discusión no debería centrarse en si el deporte es
importante. Lo es. Tampoco en si una piscina olímpica puede aportar beneficios.
Seguramente los tendrá. La verdadera cuestión es otra: cuando los recursos son
limitados, ¿es esta la inversión más urgente y necesaria para Sant Feliu?
Antes de comprometer millones de euros de dinero
público —municipal, estatal y europeo— los ciudadanos merecen respuestas
claras. Merecen conocer el coste real futuro de la instalación, su impacto
económico anual, el grado de utilización previsto y qué alternativas se han
descartado.
Porque cada euro destinado a una piscina es un euro
que deja de destinarse a otras necesidades. Y decidir cuáles son las
prioridades es, precisamente, la principal responsabilidad de cualquier
gobierno.
¿Quién apoyó esta decisión?
La adjudicación del contrato de gestión del Complex
Municipal de Piscines y el modelo planteado para el futuro de la instalación
fueron aprobados en el Pleno municipal de marzo.
La votación reflejó una clara división política:
- A
favor: PSC y Tots per Sant Feliu (TTSF).
- Abstención:
Sant Feliu En Comú Podem (SFECP) y Partido Popular (PP).
- En
contra: Veïns per Sant Feliu (VxSF), Esquerra Republicana de Catalunya
(ERC) y Vox.
Los ciudadanos tienen derecho a conocer qué posición
adoptó cada grupo municipal ante una decisión que compromete millones de euros
de recursos públicos y que marcará el futuro de una de las mayores inversiones
previstas en la ciudad durante los próximos años.
Más
allá de las siglas, la pregunta sigue siendo la misma: ¿consideran los
representantes municipales que una piscina olímpica de casi ocho millones de
euros es una prioridad para Sant Feliu en este momento? Y si la respuesta es
sí, ¿por qué?
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