En política hay una regla que se repite una y otra
vez: las prioridades reales no se descubren escuchando discursos, sino
observando decisiones. Lo que un gobierno dice y lo que un gobierno hace son a
menudo dos cosas muy distintas. Y esa diferencia, que hoy vemos constantemente
en la política nacional, también puede observarse en Sant Feliu de Llobregat.
Llevamos meses escuchando a los socios parlamentarios
de Pedro Sánchez criticar duramente al Gobierno. Amenazan con romper acuerdos,
marcan líneas rojas y denuncian incumplimientos. Sin embargo, cuando llega el
momento decisivo, la legislatura continúa. Los presupuestos salen adelante, las
votaciones clave se mantienen y el Gobierno sigue gobernando.
¿Por qué ocurre esto? Porque los incentivos pesan más
que los discursos. Los partidos que sostienen al Gobierno saben que actualmente
tienen más capacidad de influencia manteniendo la situación actual que
provocando unas elecciones. Por eso el relato público y la realidad política no
siempre coinciden.
En el ámbito municipal sucede algo parecido. También
aquí conviene analizar menos las declaraciones y más las decisiones.
Desde hace años el gobierno municipal de Sant Feliu
insiste en que uno de los principales problemas de la ciudad es la vivienda. Se
habla de dificultades de acceso, de precios elevados y de la necesidad de
ampliar la oferta habitacional. Es un diagnóstico que muchos vecinos comparten.
Sin embargo, cuando observamos cuál es una de las
inversiones más importantes previstas para los próximos años, encontramos una
realidad diferente: una piscina olímpica exterior climatizada de 52 por 25
metros, con una inversión cercana a los ocho millones de euros en su primera
fase, además de los costes asociados de urbanización y adecuación de los
terrenos.
No se trata de cuestionar el deporte ni la utilidad de
una instalación moderna. Tampoco de poner en duda el trabajo del Club Natació
Sant Feliu. La pregunta es otra: si la vivienda es realmente la principal
prioridad política, ¿por qué las grandes inversiones no reflejan esa prioridad?
El Ayuntamiento destaca que parte de la financiación
procede de fondos europeos FEDER. Pero los fondos europeos también son dinero
público aportado por los contribuyentes. No son recursos gratuitos ni
ilimitados. Como cualquier inversión pública, implican una elección sobre dónde
destinar unos recursos que siempre son escasos.
La propia justificación municipal señala que uno de
los objetivos fundamentales del proyecto es dotar al Club Natació Sant Feliu de
una instalación homologada para competiciones oficiales de waterpolo. Es una
finalidad legítima. Sin embargo, resulta razonable preguntarse si esa necesidad
debe situarse por delante de otras demandas que el propio gobierno municipal
considera urgentes.
Al final, igual que ocurre en la política nacional, lo
relevante no es lo que se proclama en ruedas de prensa o campañas
institucionales. Lo relevante es aquello que se prioriza cuando llega el
momento de decidir.
Las prioridades reales no aparecen en los discursos.
Aparecen en los presupuestos.
Y cuando una administración destina millones de euros
a una infraestructura deportiva mientras sigue afirmando que la vivienda es uno
de los grandes problemas de la ciudad, los vecinos tienen derecho a preguntarse
si existe una diferencia entre las prioridades anunciadas y las prioridades
reales.
Porque la política puede construirse sobre relatos.
Pero la gestión pública se mide por decisiones. Y son las decisiones las que
terminan revelando qué es verdaderamente importante para quienes gobiernan.
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