jueves, 13 de agosto de 2026

¿COMO ESTÁ ORGANIZADO NUESTRO AYUNTAMIENTO? UNA RADIOGRAFÍA DE LA RPT DE SANT FELIU DE LLOBREGAT

 

Hay documentos municipales que, a primera vista, parecen destinados exclusivamente a técnicos y funcionarios. La Relación de Puestos de Trabajo (RPT) es uno de ellos. Sin embargo, detrás de sus códigos, niveles, grupos profesionales y complementos salariales hay una información muy relevante para cualquier ciudadano y es saber cómo está organizada nuestra administración, qué puestos contempla y cómo se distribuyen las responsabilidades dentro del Ayuntamiento.

Los datos que analizamos en este artículo no proceden de filtraciones ni de estimaciones. Son datos oficiales solicitados al Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat al amparo de la legislación de transparencia y posteriormente puestos a mi disposición por la propia administración municipal. Precisamente porque se trata de información pública, considero importante que también pueda ser conocida y entendida por los vecinos.

Este análisis tampoco pretende afirmar que sobren trabajadores. La RPT no permite saberlo. Una cosa es conocer los puestos previstos en la organización y otra saber cuántos están ocupados, qué carga de trabajo soporta cada unidad o qué resultados obtiene. Pero sí permite analizar algo que también es importante, cómo hemos decidido organizar los recursos públicos. Y cuando hablamos de recursos públicos, es legítimo preguntarse si la estructura elegida es clara, proporcionada y eficiente.

¿Qué es una RPT?

La Relación de Puestos de Trabajo recoge los puestos existentes en la organización municipal y, entre otros aspectos, su clasificación, nivel, requisitos y características retributivas. No debe confundirse con la plantilla real de trabajadores ya que un puesto aparezca en la RPT no significa necesariamente que esté actualmente ocupado. Esta distinción es importante y debe acompañar cualquier análisis serio del documento.

Una organización con numerosos niveles de responsabilidad

La RPT refleja distintos niveles dentro de la organización municipal como puestos de dirección o responsabilidad, jefaturas de departamento, jefaturas de unidad y puestos de coordinación, además de los puestos técnicos, administrativos y operativos. Tener responsables no es un problema. Una administración necesita organizarse. La cuestión es cuánto aporta cada nivel a esa organización y si está dimensionado de acuerdo con las funciones y los equipos que tiene bajo su responsabilidad.

Por ejemplo, en el ámbito de Recursos Humanos aparecen una Cap de la Unitat de Gestió de Persones i Planificació y una Cap de la Unitat de Selecció i Desenvolupament de Persones.  No podemos concluir a partir de esto que exista duplicidad. Las funciones pueden estar perfectamente diferenciadas. Pero sí podemos formular una pregunta muy sencilla: ¿Cuántas personas trabajan en cada unidad y qué volumen de actividad justifica mantener dos estructuras diferenciadas? Esa información permitiría valorar la organización con criterios objetivos, en lugar de hacerlo por impresiones.

Cuando una estructura se hace más compleja, también hay que justificarla

Otro ejemplo aparece en Mantenimiento. La RPT contempla un Cap del Departament de Manteniment, un Cap de la Unitat de Manteniment, un Cap de la Unitat d'Enginyeria Urbana y dos puestos de coordinación vinculados a equipos de intervención en edificios y espacio público.  La existencia de estos puestos no demuestra por sí misma que exista una estructura ineficiente. Pero sí pone sobre la mesa una cuestión de gestión: ¿Cuántos trabajadores y equipos dependen de cada uno de estos niveles?

Si una jefatura dirige un equipo amplio y asume responsabilidades relevantes, su existencia puede estar plenamente justificada. Si una estructura tiene equipos muy pequeños, en cambio, puede ser razonable estudiar si existen alternativas organizativas más sencillas. Porque una administración no tiene únicamente un coste salarial. También tiene un coste organizativo.

Cada nivel de responsabilidad implica coordinación, toma de decisiones y gestión. Por eso la pregunta no debería ser simplemente cuánto cobra cada puesto, sino qué responsabilidad asume y qué valor aporta al servicio público.

El complemento específico: diferencias que merecen una explicación

La RPT también permite observar diferencias importantes en los complementos específicos de determinados puestos. Por ejemplo, según la documentación facilitada, el puesto de Cap de Policia Local, perteneciente al grupo C1 y nivel 22, tiene asignado un complemento específico de 3.864,50 euros, junto con condiciones como jornada ampliada, disponibilidad completa, dedicación horaria plena e incompatibilidad.  Por otro lado, el Cap del Departament d'Activitat Econòmica, perteneciente a A1/A2 y nivel 26, figura con un complemento específico de 2.950 euros.  La comparación es interesante, pero hay que hacerla correctamente.

No significa que un puesto C1 esté mejor retribuido que uno A1/A2 en términos globales, ni permite afirmar que exista arbitrariedad. El complemento específico responde a las características particulares del puesto y la RPT recoge condiciones especiales en el caso de la Policía.  Lo que sí plantea es la pregunta ¿Qué criterios objetivos se utilizan para valorar económicamente cada puesto y cómo se explican las diferencias entre ellos?

La transparencia retributiva no debería servir para enfrentar colectivos. Debería servir para que cualquier ciudadano pueda entender por qué dos puestos tienen una determinada valoración económica.

 

Una administración cada vez más especializada

La RPT refleja también una administración con un elevado grado de especialización. Aparecen perfiles vinculados a:

  • administración digital;
  • análisis de datos;
  • ciberseguridad;
  • inteligencia artificial;
  • Smart City;
  • sostenibilidad;
  • emergencias y resiliencia urbana.

Entre ellos encontramos un puesto de Tècnic/a de Tecnologies Disruptives, Intel·ligència Artificial i Smart City y otro de Tècnic/a en Ciberseguretat i Continuïtat (CISO). Es positivo que una administración local incorpore capacidades relacionadas con ámbitos tecnológicos que hoy son estratégicos.

Pero también debemos hacernos una pregunta desde la perspectiva de la gestión: ¿Tenemos una estructura capaz de atraer y conservar a estos profesionales y de aprovechar realmente sus conocimientos? En algunos puestos tecnológicos aparece además la observación “a extinguir”. Esto no significa que las funciones vayan a desaparecer. Pero sí hace razonable preguntar cuál será el modelo futuro para garantizar la continuidad de funciones cada vez más importantes.  

La transformación digital no consiste únicamente en crear puestos con nombres modernos. Consiste en conseguir mejores servicios, procesos más rápidos, menos burocracia y una administración más sencilla para el ciudadano. Ese debería ser el criterio con el que evaluar estas inversiones.

Cinco puestos de personal eventual

Hay otro dato que cualquier ciudadano puede entender fácilmente. La RPT contempla cinco puestos de personal eventual vinculados al asesoramiento político:

  • Comunicación Corporativa.
  • Asesoramiento Especial de Alcaldía 1.
  • Asesoramiento Especial de Alcaldía 2.
  • Asesoramiento Especial de Teniente de Alcaldía 1.
  • Asesoramiento Especial de Teniente de Alcaldía 2.

Los cinco figuran en la RPT con una retribución de 4.093,98 euros. La existencia de personal eventual está prevista legalmente. Por tanto, su mera existencia no implica ninguna irregularidad. Pero en una administración que gestiona recursos de todos los ciudadanos, es perfectamente razonable pedir transparencia sobre las funciones que desarrolla cada puesto, qué objetivos tiene asignados y cuál es su coste total. No para demonizar al personal eventual. Sino porque el dinero público debe poder explicarse, independientemente de quién reciba la retribución.

Lo que los datos sí nos dicen y lo que no

Aquí conviene ser rigurosos. La RPT no permite afirmar que sobren trabajadores. Tampoco permite afirmar que una determinada jefatura sea innecesaria. No sabemos únicamente a partir de este documento cuántas personas están actualmente trabajando en cada unidad, cuántos puestos están ocupados o vacantes, ni cuál es la carga de trabajo efectiva. Pero sí sabemos que existe una estructura con diferentes niveles de responsabilidad, numerosas unidades especializadas y distintos puestos de mando y coordinación. Y eso es suficiente para plantear una cuestión de gestión pública: ¿Está la estructura diseñada para maximizar el servicio que recibe el ciudadano o puede simplificarse sin perder capacidad?

Esa pregunta no debería generar miedo ni rechazo. Debería poder contestarse con datos.

Diez preguntas que merece la pena responder

A partir de la RPT, el Ayuntamiento podría facilitar a los ciudadanos información muy sencilla:

  1. ¿Cuántas personas dependen de cada jefatura de departamento y de cada jefatura de unidad?
  2. ¿Cuántos puestos de la RPT están actualmente ocupados y cuántos están vacantes?
  3. ¿Cuál es el coste anual total de las jefaturas y puestos de responsabilidad?
  4. ¿Qué criterios se utilizan para determinar los complementos específicos?
  5. ¿Qué funciones concretas desarrolla cada unidad?
  6. ¿Existe una evaluación periódica de la estructura organizativa?
  7. ¿Qué justifica mantener determinadas unidades separadas y qué mejora obtiene el ciudadano con esa separación?
  8. ¿Cuál es el coste total del personal eventual y qué objetivos tiene asignados cada puesto?
  9. ¿Qué estrategia existe para atraer y conservar perfiles tecnológicos especializados?
  10. Y quizá la pregunta más importante: ¿qué parte de los recursos municipales se dedica a la estructura interna y qué resultados obtiene el ciudadano a cambio?

El verdadero debate: cuánto cuesta y qué obtenemos

El debate sobre la administración municipal no debería reducirse a una discusión entre quienes creen que “hay demasiados funcionarios” y quienes consideran que cualquier crítica al Ayuntamiento es un ataque a los servicios públicos. Es un debate mucho más sencillo y más importante, qué obtenemos a cambio de los recursos que destinamos. Un puesto público puede estar perfectamente justificado. Una jefatura puede ser necesaria. Un complemento puede responder a unas condiciones de trabajo concretas. Un especialista tecnológico puede ser imprescindible. Pero cada una de esas decisiones debe poder explicarse. Y cuanto más compleja es una organización, mayor debe ser su capacidad para demostrar que esa complejidad aporta resultados.

La transparencia no consiste solamente en publicar documentos. También consiste en hacerlos comprensibles y permitir que los ciudadanos puedan preguntar para qué sirve cada estructura y qué resultados produce. Los datos que aparecen en este artículo han sido solicitados al Ayuntamiento al amparo de la legislación de transparencia y puestos a disposición del solicitante.

Los datos están sobre la mesa. Ahora corresponde al Ayuntamiento explicar por qué esta es la estructura que necesitamos y si es, también, la estructura más eficiente para los vecinos de Sant Feliu de Llobregat. Como plantea Eliyahu M. Goldratt en La meta, mejorar una organización no consiste necesariamente en hacer más eficiente cada una de sus partes, sino en mejorar el resultado del conjunto.

En nuestro Ayuntamiento, ese resultado tiene un nombre muy sencillo que es el servicio que recibe el ciudadano.


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